miércoles, 25 de abril de 2018

ABRIL REPARADOR DE MARZO






Digo bien. Si recuerdan la última y maratoniana crónica, se quedaba uno con la sensación de preguntarse para qué sufrir tanto con esto de correr. Pues ya tengo la respuesta: para comparar con citas venideras, ya celebradas, y con cierta perspectiva terminar con unas sensaciones muy positivas, agradables, disfrutonas, y alegrarse enormemente de practicar este magnífico deporte, para mí no competitivo, y en todo caso, competitivo con uno mismo. Ustedes me entienden.

Y todo esto para comentar y poner algunas fotos de nuestras citas recientes, el 8 de Abril en Osuna, y el 22 de Abril en El Coronil.  Esta vez no escribo apenas, sólo lo justo y necesario.

La primera cita en el entorno de El Calvario en la localidad de Osuna y con nuestra Campeona Luna, donde quedamos terceros y por segunda vez en un podium. Recordaremos esas enormes cuestas, tan poco acostumbrados que estamos los dos, siempre llaneando, hasta el punto de que casi tengo que subirla en brazos. Eso sí, en la primera parte me ayudó ella. Los tres, tuvimos agujetas una semana, pero lo pasamos genial en un entorno propio de rodaje de Juego de Tronos. Espectacular el Castillo del Calvario. Magnífico el trato, la organización de Amigos Élite y el Ayuntamiento de Osuna.









Y la segunda, en el querido pueblo de El Coronil, donde hemos hecho carreras de todo tipo, Cross en Dehesa de Pilares, No Competitiva en la Luna de Agosto por las Aguzaderas, y muchas ediciones de esta Carrera Popular de casi 10 kms. Son tantos los amigos que allí tenemos y los que allí nos vemos de tantos sitios, que desde que empezamos hasta que terminamos vamos saludando, dando abrazos, palmadas... La gente se echa la calle y anima en cada esquina. Los voluntarios y voluntarias son encantadores. La organización perfecta que no le falta un detalle, y se vive en el pueblo un ambiente deportivo y de amistad difícil de superar. Así se nos ve en nuestras caras, alegres, contentos y disfrutando a pesar de sus repechos curiosos. No cabe más que felicitar a la organización, más que merecida, pues nos tienen ganados para siempre. Gracias especialmente al amigo Juan Carlos Iglesias NAN del Club Taichi Nan, y a Francisco Moreno Galbarro, del Club Callense.










Y Rosalía en el podium también, con nuestra amiga Reyes. Y fotografías, tenemos para dar y regalar gracias a Pepito, Galbarro, Charo, en fin, grandes recuerdos de un gran día.

A seguir, salud y kilómetros. 

jueves, 29 de marzo de 2018

CRÓNICA DE UNA MARATÓN ANUNCIADA (II)















De la expresión ¡Esto es más grande que Barcelona!, doy fe de que es verdad, porque lo que es a mí, esas grandes avenidas, un par de idas y vueltas de más seis kilómetros, y sobre todo la segunda parte de la maratón de la Ciudad Condal (no sé si se sigue llamando así), se me hizo eterna y sufrí como nunca antes lo había hecho en una carrera. Pero en fin, por eso y por muchos más motivos, será inolvidable, y porque lo estoy escribiendo todo para que no se me olvide.

La 40ª Zurich Marató de Barcelona para éste que les cuenta, ha sido la muestra de que muchas veces nos obsesionamos con la meta cuando lo importante es el camino, la maratón no como un fin sino como un medio, como el concepto o la idea de la innovación. Eso lo digo hoy, Jueves Santo, más de dos semanas después de mi dolorosa y maratoniana estación de penitencia, habiendo tenido dudas este año de si hacer o no en el día de hoy voto de silencio y portar una cruz con mi Hermandad del Cautivo en Utrera, la del Silencio. Con lo que sufrí el día 11 de Marzo podría estar exento esta Semana Santa, pero no, a fin de cuentas, son cosas distintas, y motivaciones diferentes, dicho sea todo deportivamente hablando, y con el máximo respeto, siempre.

Comenzaré comentando los distintos errores que cometí, porque no fue uno, sino que fueron varios, destacando los tres siguiente:

El primero, fue no descansar la semana previa, que con el mal tiempo que hacía, la lluvia y el frío, bien podría haberme quedado unos días sin salir y cuidarme, y no enfriarme el miércoles antes, con tos al día siguiente, complicándoseme con un dolor en el cuello, e ibuprofeno que te crió hasta el mismo día de la maratón. 

El segundo, comer mucho el día antes, el sábado , mi familia me había preparado todo un festín, con cena de pastas de mi cuenta  e innecesaria a esas alturas (me salía por las orejas casi), e incluido el ligerito desayuno del día de la maratón: no se me ocurre otra cosa que zamparme enterito un enorme bocadillo de tortilla española con todos sus avíos, y de postre un gigantesto plátano/banana,  desayuno que con tanto cariño me preparó mi tía y que no podía dejar de agradecer, comiéndomelo todo, claro está. Como comprenderán y en su conjunto,  no iba precisamente "vaciado" para la Carrera de Filípides, no, sino todo lo contrario, pesado como el plomo. 

El tercero, ¿cómo fui capaz de estrenar camiseta de competición en toda una maratón? Estrené las calzonas la semana antes, que es lo que me suele dar problemas de rozaduras, pero no la camiseta, finita, con mi nombre en la espalada, preciosa, pero que casi me mata, aunque sea un poco exagerado. Alguno de los errores podría ser comprensible, asumible,  pero este último es imperdonable para quien lleva a cuesta tantos años y tantas carreras. 

Y así comenzó todo. De inicio, la emoción y las lágrimas en la salida con el Himno de Barcelona de los Juegos Olímpicos de 1992 en la Plaza de España, pasando por el sudor inmediato y la humedad del día, cierto dolor abdominal derecho por culpa del cercano desayuno, viento puntual de costado, respiración controlada, buena hidratación.  Se va pasando el dolor, estoy algo más ligero, la animación es impresionante, eso sí, lazos amarillos por todas partes, fotos de presos con leyendas en inglés de personas que también animaban mucho. Sólo me faltaba el elemento después de las lágrimas y el sudor,  y que apareció a los dos horas: la sangre, en axilas y pecho, que se aprecia en la foto de arriba, y que no he querido ampliar para no crear alarmismo sangriento. 

Y de ahí hasta el final, largas, pero que muy largas las avenidas, grupos de música variada, y muchas batukadas, que me empiezan a molestar cada vez más, por culpa mía sin lugar a dudas, tanto golpe de percusión, tanto ruido, porque estoy mal, cada vez peor. Pero no, no me voy a parar. Me cambio de pañuelos, me limpio la sangre que puedo, cómo escuece todo, porque si paro, igual no puedo continuar. No, mejor no paro. Aguanto ya. Pero qué largo se me hace. El muro no es muro, es la Muralla China entera. Si me incorporo hacia delante un poco igual me duele menos con menos roce, pero no, así respiro peor. El reloj, la primera media maratón muy por debajo de dos horas, bueno, al menos llegaré antes de 4 horas. Últimos diez kilómetros. Necesito ir por debajo de 6 minutos el km para hacer menos de las 4 horas. Creo que sí. Cinco kilómetros para llegar, creo que no, ya no, las piernas no me responden, voy hecho un cristo, me parece que voy cojeando, me duele el pecho, por fuera y por dentro,  mejor no forzar. Voy muy mal. Vamos a llegar y ya está. Mejor no mirar el reloj, no me voy a parar ya a estas alturas, veo ya las dos torres, pero qué grande es Barcelona, ya sí llego, y además, llego vivo. Eso sí, con más de una cambayá (traspié) al final que casi me caigo. He llegado, por fin. He completado mi maratón número once, la única por encima de cuatro horas, pero he llegado, y estoy bien, estoy vivo. 

El deseo de disfrutar de la maratón, se quedó en eso en un deseo, pero me traigo todo lo demás, una gran experiencia y lecciones que tampoco olvidaré. Recuerdo la carita de Rosalía, que corrió más de 10 kms para verme hasta en cinco ocasiones y animarme mucho, todas yo sonriente como si no me pasara nada, hasta le choque la mano y todo, más que nada porque no podía ni hablar. Pero bueno, siempre aprendiendo. La organización de Maratón, todo hay que decirlo, perfecta. Todo controlado, gente amabilísima desde que llegamos al aeropuerto, recogida de dorsales, guardarropa, la Feria de Muestras del día antes impresionante, duchas en las Piscinas de Montjuic con autobuses lanzaderas de ida y vuelta, en fin, todo perfecto, de sobresaliente. 

Pues así fue, y así lo he contado. Entre más de 17.200 participantes, entre tantos atletas de Italia, Francia, Reino Unido, España, y catalanes, muchos atletas catalanes, Ciudadanos del Mundo Todos,  pues allí había un andaluz, de Utrera, de Trajano, o de Los Molares, pero sin hacer guerra ni batalla alguna por su lugar de origen, ni por cómo habla, ni por cómo piensa, eso es lo de menos y lo de más,  el mismo que les cuenta y comparte sus cosas, porque de eso trata, de compartir, aprender, tener experiencias, querer, crecer, sufrir, respetar, disfrutar, adaptarse a las circunstancias, vivir, como quien dice. 

Y ahora un recuerdo bonito. Antes agradecer los ánimos de tantos amigos y amigas, que me desearon lo mejor, que disfrutara mucho de la Maratón de Barcelona, que sepan que de todos y cada uno tuve tiempo de acordarme, de verdad que sí y me conocéis. Acabamos en todo lo alto, en positivo. Hace unos días, un conocido también corredor, Óscar, al que hacía mucho que no veía me dice en el Templo de la Cerveza en Utrera, es decir, la Cervecería Carlos

- Diego, has hecho la Maratón de Barcelona, que te he visto en la tele, en Teledeporte;  digo mira, uno de Utrera en la Maratón de Barcelona. 

- Ah, pues no sabía que había salido en la tele. Pues sí, ¿Corriendo me viste? -Mi respuesta/pregunta sonriendo entre orgulloso y temiendo un poco.

- No, no, corriendo no, -me dice él- en la Feria del Corredor que sería el día antes. 

- Pues sí, allí estuvimos. Todo muy bien (miento un poco/bastante; no era ocasión de contar detalles con la alegría del saludo recibido). 

Muchas gracias Óscar, si lees esta crónica comprenderás por qué me alegré de que no me vieras corriendo, sino vestido de calle y sonriente. Menos mal.


Véase Resumen Minuto 10:08 a 10:15, mis segundos de gloria.
Fotografía de mi animadora favorita, Rosalía, que también es televisiva.





Salud y kilómetros, más que nunca.

miércoles, 14 de marzo de 2018

CRÓNICA DE UNA MARATÓN ANUNCIADA (I)













¡Estoy vivo! Que no es poco, sin llegar al dramatismo. Ese podría ser el resumen. El título del post, en homenaje a la séptima novela de Gabriel García Márquez "Crónica de una muerte anunciada", viene a adelantar cómo fue mi undécima cita con la Maratón, en la 40ª Zurich Marartón de Barcelona. La que más he sufrido con diferencia, la única por encima de cuatro horas (04:02:47), la que recordaré durante mucho tiempo, y por muchos motivos, algunos positivos y otros no tanto.

Me comprometo a dar detalles ampliando la crónica en cuanto pueda. Mientras tanto ahí van algunas fotografías y hasta un vídeo. 










miércoles, 28 de febrero de 2018

DÍA DE ANDALUCÍA PENSANDO EN BARCELONA



A mi familia de Barcelona








Cuando el día 11 de Junio del pasado año 2017 me inscribía para la 40ª Edición de la Maratón de Barcelona, nueve meses por delante me parecían toda una eternidad, con los dolorosos atentados de mediados de agosto y también el llamado procés de por medio.  Pero ya ha comenzado la cuenta atrás, y el 11 de Marzo está aquí mismo. En esta espera, que coincide con un período de gestación del ser humano, espero y deseo que al menos el parto  me sea leve, que acabe bien, y que consiga mis objetivos.

La preparación física y entrenos para este mi undécimo maratón (después de 9 ediciones en Sevilla en 2002, 2004, 2006, 2007, 2008, 2009, 2012, 2013 y 2014 más el de Madrid en 2009), ha ido bien, sin pasarme - tengo  que cuidar mis rodillas futboleras-, con los tests de la Media Maratón de Utrera en Octubre, el Gran Fondo del Guadiamar de 30 kms en Enero, mi Media Maratón de Utrera a Trajano a mediados de Febrero y la Tirada Larga del Día de Andalucía, hoy precisamente, también de 30 kms. En medio muchas salidas de 10 a 16 kms. con mi can Luna, Rosalía, el Grupo de Ocho Caños -grande Tere por debajo de 4 horas el pasado domingo en Sevilla-, y alguna que otra escapadita con mis incondicionales de PuertaParque, a los que siempre vuelvo, y volveré. Ahora algunas fotos fotos.

Con mi Luna. Bonita foto de Rosalía
En Utrera, Fuente de Ocho Caños, hacia Trajano


Por la Vía Augusta del Camino de Santiago
Pero al revés, en dirección Cádiz


Ya en Trajano, de Utrera, dos horas después

Día Andalucía, contra viento y marea

Por el término de Utrera y cerca de Los Molares

Esto en lo físico. En lo psicológico, o emocional, he trabajado mucho el autocontrol, el estrés del despacho, los juicios (en especial uno para mí muy importante en Enero),  precisamente con mi constante preparación física de los entrenamientos para la maratón, pero sobre todo pensando que en que voy a ver, voy a estar y voy a sentir, a mi Familia Güena de Barcelona, los OJEDA: Ojeda Rincón, Ramos Ojeda, Ojeda López, Ojeda Macías, Ojeda Expósito, Sierra Ojeda... es decir, la saga de mi abuelo Juan Ojeda y mi abuela María Rincón, sólo con los Gómez Ojeda por tierras andaluzas. Mi querida, única e inigualable Tía Joaquina, con algo más de veinte años, viuda y con sus dos niñas (mi prima Paqui y mi prima Mari), tuvo la valentía, desde el Sur, desde Los Molares (Sevilla), de apostar por aquella tierra catalana que es su Tierra, también; luego se fueron mis abuelos,  y mis otros cinco tíos, Antonio, Mariano, Juan, Manuel (mi querido Tío Manolito) y mi Tía Marta (las más pequeña y la que más se parece a abuela María en su forma de ser y de la que tanto nos acordamos), quedando en Andalucía sólo la hermana Josefa, mi madre, Dª Josefita, con los Gómez Ojeda que somos nosotros. La vida...

Tan lejos y tan cerca,  en los últimos tiempos hemos ido compartiendo, acompañando en la distancia a nuestra familia de Barcelona, y ella a nosotros, en las alegrías y en las penas -como los matrimonios bien avenidos-, y últimamente  en la tristeza y el dolor, el de los atentados, y también soportando el del proceso soberanista-separatista. Mi familia allí, lo está sufriendo, y mucho, porque son andaluces, y porque también son catalanes, y porque muchos son ya nacidos allí, sin perder sus raíces y con sus propias tradiciones, pero una vez  fallecidos mis abuelos, mis tíos, tías, primos, primas, -que algunos ya son también abuelos abuelos-, mi Familia en general, no se merece como la mayoría de catalanes, tanto desconcierto, desconfianza, incomprensión, mal ambiente, miradas dudosas; no, no se lo merecen, en modo alguno. Deseo que todo vaya cambiando, pero para mejor, aunque nada va a ser fácil, como todo lo que se consigue en la vida, la vida de las personas de bien y trabajadoras, las que valoran todo por el coste que supone el esfuerzo del logro que se consigue. Todo debiera ser más sencillo y menos complicado.

Eso por una parte, pero tampoco me quiero olvidar de los GÓMEZ, todo lo contrario, de dos Artistas que también están en Barcelona, entre Barcelona, Manresa y Andorra, mis hermanos-primos Julio Diego y Daniel Valverde Gómez. Son dos jóvenes chefs formados en la Escuela de Hostelería de la Fundación Cruzcampo en Sevilla, y que han encontrado su futuro (también a sus parejas, ambas catalanas María y Laura), en Cataluña, a donde llegaron hace ya varios años de la mano del afamado Chef Nandu Jubany. Hoy nuestro  Julito forma parte del equipo del Restaurante Japonés KOY, Hermitage en Andorra, Shunka en Barcelona, y nuestro Dani inauró a principios de Junio del pasado año 2017 junto a Laura su propio Restarurante CAN DANI en Manresa. Para ellos todo mi cariño y admiración. ¡Qué suerte tienen en Cataluña de teneros por allí! Nada más volver de la inauguración, me inscribí a la Maratón. No digo más.


Bueno, podría seguir, pero este blog es deportivo sobre todo. Me reservo escribir en mi otro espacio en internet más cosas, más historias de mi querida familia. Otro día. Por ahora, decirles que estoy deseando verlos, a todos a los que pueda ver en dos días, el día 10 y 11 de Marzo, y que espero terminar mi maratón catalana, con mi nueva equipación del Club Utrerano de Atletismo, a ser posible en menos de 4 horas. He dicho, Diego. Bueno, todo esto, y que les quiero.

Salud y buena compañía, y Buen Día de Andalucía.



P.D.: Nuestra familia, hoy más que nunca, se siente muy orgullosa de ser andaluza.  


sábado, 10 de febrero de 2018

2018 AÑO DE CELEBRACIÓN Y A POR OTROS 25 AÑOS CORRIENDO






Tenía muchas ganas de escribir y de compartir cosas. La medalla de la V Carrera Nocturna del Guadalquivir, la del Verano de 1993 (como la película catalana de Carla Simón, mejor dirección novel de los Goyas de este año) me recuerda que en el presente año 2018 harán 25 años, un cuarto de siglo, que estoy corriendo ininterrumpidamente carreras populares en sentido amplio. No es el momento de hacer valoración alguna, ni palmarés (muy modesto), ni nada por el estilo,  pero sí me alegra mucho. Sobre todo cuando finalizamos el año pasado con nuestra San Silvestre Utrerana, en familia, sanos, alegres, con buenos amigos, planificando nuevos retos y visitas por realizar, y la verdad, es que no se puede pedir más. Aquí un par de fotos del 31 de diciembre de 2017, con nuestra querida y peluda  Luna, pues hice la carrera en versión canicross, disfrutando muchísimo, los dos. 





Y en febrero, pues en febrero el Gran Fondo del Guadiamar, y allí que nos fuimos a Sanlúcar la Mayor con las camisetas celestes de nuestro Club Utrerano de Atletismo y con publicidad de Caja Rural de Utrera (se nota mi especial vinculación con esta Cooperativa de Crédito). Espectacular el día que nos hizo, perfecta organización, y durísimas las cuestas de los dos últimos kilómetros. Yo realicé la versión larga de 30 kms. y Rosalía la de 15 kms, quedando segunda de su categoría, y volviendo a subir al podium. Además, fue una gran sorpresa encontrarme con mi socio y amigo Esteban de Manuel, con el que hice la mayor parte hasta que él, que está más fuerte que el vinagre, se fue al final del último cuarto. Un lujo y un placer la conversación y el disfrute de un precioso paisaje aljarafeño que no conocía.  





Agradecerle a nuestra querida amiga Teresa López Macías que nos informara y nos animara para hacer esta bonita prueba de carrera rural, que no traill, donde además asistió un nutrido número del Club  Deporteando de Utrera, y que luego le cantó cumpleaños feliz a una jovencísima presidenta y patrocinadora de dicho club amigo, que no es otra que la simpática Macarena.  Con el gancho de su compañero Javi, una jovial Mari Ángeles, le tenía preparada una enorme tarta y que fue toda una sorpresa, para la homenajeada por supuesto. En fin, que todo no va a ser correr.

Llegando a meta con mi amiga Tere
Recuperando con la mejor bebida isotónica

Foto para el recuerdo con mi amigo Esteban

Un nuevo podium para mi Campeona

Azulejo al que tengo que buscar pared en casa

Y en marzo (estas son palabras mayores), pues en marzo la 40ª Zurich Maratón de Barcelona. Pero esa es otra historia...

Hasta pronto, nos vemos, nos seguimos o nos perseguimos. Y muchas gracias por vuestra visita, que hará que este año superemos a la cifra redonda de 100.000, lo que me parece que no está nada mal, digo yo, Diego.


sábado, 9 de diciembre de 2017

JUEGO A TRES BANDAS


El billar es un deporte muy interesante, que no conozco mucho, la verdad sea dicha. Aprovecho la expresión del título del post para compartir tres historias de verdaderos Campeones, historias de superación personal. Y digo a tres bandas, porque estoy jugando también con mi otro blog, y con la revista Vía Marciala, con la que colaboro desde hace muchos años. Espero que os guste. Alguien puede que vea la jugada a tres bandas, y si no, pues no pasa nada. Cosas mías...





MANUEL (2009).  En su primera comparecencia en una Media Maratón paró el crono en 1 hora y 26 minutos, corriendo a 4 minutos el kilómetro. Tenía menos de la treintena de edad por aquel entonces, y llevaba corriendo poco más de un año. En la Carrera Popular de las Nutrias Pantaneras de Ubrique, ese año de 2009, le acompañó su familia. Su padre, cuando lo vio entrar en meta rompió a llorar, de alegría. Resulta que nuestro amigo  sufrió dos años antes un gravísimo accidente de tráfico, laboral además, pues conducía un camión cargado de hormigón. En la carretera de Puerto Serrano un coche invadió la calzada en su sentido, y para evitar el impacto frontal giró a la derecha bruscamente, saliéndose de la carretera, salvando la vida de los ocupantes del turismo, pero volcando él, y al parecer dando más de una vuelta de campana. Finalmente el camión quedó volcado boca abajo, con todo el peso del propio camión y del hormigón de su carga sobre el costado derecho de su conductor, teniendo que ser asistido por los bomberos hasta que lo sacaron de allí después de varias horas. Su brazo derecho, entero desde el hombro, quedó maltrecho, como su pierna derecha: fracturas, heridas, clavos, pérdida de masa muscular, mucho dolor, rehabilitación, y vuelta a empezar. Ahora comprenderán el llanto de su padre cuando lo vio entrar en meta, y el orgullo y valoración de todos sus compañeros y amigos de correrías.  

PEDRO M. (2014/2015). La 30ª Maratón Ciudad de Sevilla es de las más recordadas, porque en esta histórica edición participamos más de treinta atletas de Utrera, incluyendo a tres féminas maratonianas. Pero si hay alguien a quien seguro que no se le olvidará ese día en la vida será a nuestro segundo protagonista, que no llegó a entrar en meta porque se tuvo que retirar a las puertas del estadio, en el kilómetro 41. La verdad es que  él no se retiró,  sino que fue retirado, y casi que no se acuerda de nada de esos momentos. El caso es que su organismo tuvo una reacción, y a falta de un kilómetro para completar los 42 kilómetros y 195 metros de la maratón se desmayó, perdiendo el conocimiento, aunque volvió pronto en sí, con ambulancia de por medio. Diez días ingresado en el hospital, pruebas de todo tipo, al parecer fue todo una cuestión de azúcar, sales, de reservas en definitiva, y fue dado de alta sin más consecuencias, afortunadamente. Pues nada más salir no se le ocurre otra cosa que volver a pensar en preparar la Maratón. Y un año más tarde, ahí estaba él, entrando en el estadio de la Cartuja, completando su primera maratón, aunque en realidad era la segunda que hacía en su vida. Seguro desoyó muchas críticas, o quizás las oyó, pero conociéndolo, no me extraña que ya en el hospital estuviera planificando su carrera ideal, que por otra parte, consiguió completar, y las que le quedan.  

OSCAR (2017). Cuatro años. Sí han leído bien. En la Carrera Nocturna No Competitiva de la Luna de Agosto de este año en Utrera, participaba nuestro hijo, no muy habitual en una distancia cercana a unos 14 kilómetros, así que su madre y un servidor íbamos haciendo la goma (avanzábamos y retrocedíamos), para acompañarle, asegurarnos de que tomara agua, de que estuviera bien (cosas de padres), aunque nuestro hijo tiene ya veinte años… A mitad de carrera, cerca del Cortijo de Pinganillo, alcanzamos a un corredor que se hace acompañar por un joven ciclista, que no es otro que su propio hijo. Cuando lo vemos, pues su padre iba con linterna y él llevaba una pequeña luz en su bici, nos damos cuenta de que es muy pequeño, les saludamos, el niño no dice nada,  porque además de su timidez creo que estaba más preocupado de no perder la referencia de la luz de su padre, atentísimo de él en todo momento, que nos dice que su hijo se llama Óscar, que le encanta la bici y que le acompaña en sus salidas, aunque hoy tiene un poco de miedo porque es de noche. Entonces le animamos, como Campeón que es. Pero es que además adquirió la condición de Héroe  cuando nos enteramos de que nuestro pequeño deportista tiene una prótesis en una de sus piernas. Nada más terminar les felicité personalmente con mi mayor respeto y admiración, y dándole la mano al pequeño, pensaba para mis adentros que este niño llegará donde él se proponga.

Para que alguien me diga ahora que correr es de cobardes. “El alce corre ante el león. Eso no es cobardía: es apego a la vida”. 

domingo, 26 de noviembre de 2017

CARRERA FAMILIAR EN LAS CABEZAS DE SAN JUAN















Familiar en primer lugar porque por primera vez participamos toda la familia en una carrera popular, Rosalía, los chavales y yo mismo, y también porque correr en Las Cabezas es correr casi en familia, con nuestros amigos Cristóbal, Servando, Reguera, Antonio Roldán, Poli, Cala y un largo listado de magníficos atletas y grandes personas del Club Gilete. Con algunos de ellos comenzamos a practicar este deporte hace más de 25 años, que se dice pronto. Aún recuerdo cómo Cristóbal y Servando pasaban por Trajano y nos recogían a mi cuñado Paco y a mí, luego también a Rosalía, para ir a las carreras populares de Sevilla, cuando aún no había que pagar por correr, cuando el running no existía como moda ni como negocio. Desde entonces no hemos dejado de vernos, al menos alguna vez al año. Y esperamos que así siga siendo.





Edición histórica de la Carrera Rafael del Riego, que cumplía treinta ediciones. Día perfecto, de temperatura, de ambiente, magnífica organización, y de grandes recuerdos. El mejor, y de mayor satisfacción, comprobar que nuestros hijos Javi y Diego Pablo quisieron participar con nosotros, que llegaron bien, y no sufrieron mucho con las cuestas cabecenses. Pero es que además, tenemos todo un album de fotografías, propias, de la organización, del amigo Er Manué, los dorsales, diplomas, y trofeos, porque tanto Rosalía como Diego Pablo subieron al podium. Grata sorpresa la de nuestro benjamín, que en su primera carrera quedó tercero en su categoría juvenil. Ahora sé a quién se parece, competitivamente hablando, y no es a mí. Decir que Rosalía llegó pisándome los talones, y me consta que quiso alcanzarme incluso. Tengo que entrenar más.


En fin, que lo pasamos muy bien, coincidimos con paisanos de Utrera y de nuestro Club Utrerano de Atletismo, que la cervecita recuperadora nos sentó genial, y que seguiremos intentando disfrutar de momentos y compañías como las de este día, que guardaremos en nuestra memoria y de las que dejamos constancia documental. Ahí queda.
















Y ahora, las fotos de nuestros campeones.








Un saludo, muchos kilómetros y buena companía.