Ya veis los tiempos y las posiciones. No nos podemos quejar, y yo menos. Como os contaba, después de la Carrera de Macarena, la rodilla seguía dando problemas, así que parón absoluto. Sesiones de fisio, tratamiento homeopático riguroso, cartílago de tiburón mañana y noche, y complemento médico innovador gracias a mi amigo Manolo Sánchez Apresa, que me está poniendo ozono en la zona afectada.
El primer motivo porque puedo decir que apenas me ha dolido, sin apenas correr antes excepto 2o minutos el jueves anterior, y segundo porque acompañe a Rosalía en la segunda parte de la carrera. Ella se esforzó, y yo, pues eso con la mejor compañía. Alguno espera el día en que ella me gane, para reírse un poco. En fin, tener amigos para esto... Alguno de ellos han sucumbido ya ante el ritmo de Rosalía, y por eso quieren que me sume al club, pero yo ahí, liebre de lujo (ahora en serio, cualquier día me gana).
Me ha extrañado ver a Fernando Tragabuche sin correr y de fotógrafo (como yo en la Maratón de Sevilla), y me he alegrado mucho de ver y saludar a Lay, y cómo no, a Ricardo en constante progreso (casi llegamos juntos), y también a Ángel Chayanne, con quienes comentamos la carrera y echamos unas risas regadas por la rubia dorada (Cruzcampo, no seáis mal pensados).
Como podéis comprobar ya estamos más animados, yo sobre todo, el sol ha salido y comienzo a salir del túnel de mi lesión más grave, diría que la única que he tenido, con lo que puedo dar gracias y empezar a plantearme alternar otros deportes compatibles para no recaer por el sobre esfuerzo de excesivas carreras. En esto también se aprende.
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Rosalía, en su línea, en este caso acompañada por su amiga Carmina Rodríguez Barrera. ¡Vaya dos, cómo corren!
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Nos seguimos, y si no, nos perseguimos.
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Diego Gómez Ojeda









